EL MEDIO AMBIENTE Y SUS RETOS EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Imagen tomada de: Archivo Macías Abogados

El medio ambiente apareció desde finales del siglo pasado como un tema, un concepto, un elemento y un componente presente en todas las esferas de la vida social, económica, política, cultural, religiosa y filosófica.

Todas las personas, de todos los sectores, clases sociales, partidos o movimientos, se sienten involucrados en el tema de una u otra forma. Debido a ello, cada uno propone problemáticas, peligros, riesgos y soluciones ambientales desde su perspectiva.

Es una realidad que el tema ambiental permea todas las esferas de la vida, sin embargo, en ocasiones se queda en lo fatuo y no trasciende a su verdadera dimensión, este tema no involucra únicamente el día a día, sino que va mucho más allá. Llega a los confines de la convivencia, el desarrollo, el bienestar, el buen vivir (el sumak kawsai) e incluso la misma seguridad nacional de los Estados. Es un aspecto que va de lo más pequeño hasta lo más grande, y en ese proceso se debe involucrar toda la sociedad.

Ahora bien,  hay quienes limitan el tema ambiental al reciclaje, a no tirar la basura en las calles, a ahorrar agua, a no consumir o utilizar ciertos productos. Otros lo han convertido en una forma de vida austera, algunos en una tendencia alimenticia, como los vegetarianos y los veganos. Otros más, se han dedicado a la defensa de los animales, que van desde los moderados, hasta los radicales,  que colocan al animal por encima del ser humano. Hay grupos que se aferran a los árboles para evitar su tala, unos más ven en la naturaleza pura el mejor paisaje y la mejor forma de disfrutar de un ambiente sano, en fin, son diversas las opiniones, visiones y tendencias en la forma como la sociedad se involucra en la defensa y protección del medio ambiente.

Sin embargo, existe un grupo diferente, partidario de la técnica como única forma de proteger el medio ambiente, de explotar los recursos naturales para generar recursos que a su vez van a la protección ambiental. Estos colocan el desarrollo por encima de la conservación, o consideran que los recursos están en la naturaleza para su aprovechamiento. Dentro de este grupo existen algunos que tienden a ser menos radicales en su posición y consideran que los recursos naturales y los impactos ambientales producidos por el desarrollo pueden ser mitigados, manejados o incluso compensados.

De allí puede surgir una tendencia que ubica lo ambiental dentro del campo económico y promueve el mercado y sus mecanismos como una forma de protección ambiental, o tal vez la única, señalan los más partidarios de esta tendencia.

Pero tal vez, en esa perspectiva la naturaleza se convierte en una mercancía más que puede ser negociada o trasferida en el mercado, alegando que aquello que no tiene propietario no es cuidado por nadie.

No obstante, el tema también tiene una trascendencia internacional a través de la inversión de los grandes retos ambientales que se plantean por el cambio climático o como señalan otros las transformaciones del clima. Esta realidad, que trasciende los debates de su causa, debe ser enfrentada por todos los Estados del mundo.

Es decir que el tema ambiental trasciende las sociedades locales para ubicarse en un marco de globalización y de retos para toda la humanidad. En ese contexto existe otra realidad y es la escasez de algunos recursos en ciertas regiones del mundo. Escasez que no es solamente por la inexistencia del recurso, si no por la imposibilidad de acceder, bien sea porque se requiere de tecnología, o porque a pesar de existir el recurso, ser asequible no está en condiciones de ser usado por encontrarse deteriorado. Es la contaminación especialmente de las aguas y del aire, que se convierten en uno de los mayores problemas de la humanidad.

Esta situación puede generar conflictos o incluso guerras por el acceso a los recursos, finalmente la conflictividad social en diversos países es por la desigual distribución del acceso a los recursos naturales.

Algunos Estados se preocupan de esta situación e incorporan el tema ambiental en los objetivos de desarrollo, convirtiéndolo en un interés nacional y por ende en un componente de la seguridad pública, lo cual ha llevado a crear toda una literatura en torno a la seguridad nacional ambiental.

Todo lo anterior concluye que el tema ambiental tiene diversos niveles de previsión, todos ellos importantes en su dimensión respectiva. La más pequeña escala, donde se encuentran  la familia, luego los grupos de amigos, el barrio, la empresa, los movimientos y partidos políticos, y el nivel más alto es cuando pasa a ser parte de políticas de Estado y de los organismos internacionales.

En ese sentido, el tema no puede quedarse en el barrio, la escuela, la empresa, la oficina, sino que debe ser una preocupación de todos los habitantes de un espacio geográfico, es decir,   la protección al medio ambiente debe ser una responsabilidad de todo ciudadano,  quien debe involucrarse también en los debates que preocupan a la sociedad en relación con el medio ambiente, lo cual supone espacios democráticos que permitan esa participación y ese debate.

De esa necesidad, ese deber y ese derecho de participar, es que proponemos hablar del eco ciudadano, el nuevo ciudadano, definirlo como un ciudadano que no se conforma con ser un actor pasivo de las preocupaciones ambientales, sino que trasciende involucrándose activamente en la reflexión en torno al tema. Pero ello exige que lo haga en forma democrática, es decir, participando, promoviendo la participación y sobre todo respetando y exigiendo que se respeten todas las posiciones en torno a la sociedad involucrada en el tema. Esto supone que debe darse un debate pacífico, en el que se reconozca al otro como un ciudadano más, tal vez un contradictor, un adversario, pero nunca un enemigo. Por eso el eco ciudadano debe contribuir pacíficamente a promover un desarrollo sostenible que permita el debate que busque ese equilibrio que promueve ese modelo de desarrollo, pero que puede ser controvertible e incluso contradictorio.

La humanidad actual, ante las grandes transformaciones generadas por los cambios y el desarrollo tecnológico, nuevas categorías de ciudadanos, nuevas formas de abordar las realidades sociales, humanas, políticas, económicas, culturales, religiosas, requiere igualmente de nuevos ciudadanos, capaces de asumir los retos que demanda el desarrollo sostenible de una nueva visión del país, el mundo necesita eco-ciudadanos.

Autor: Luis Fernando Macías Gómez